La categoría Base 7 (año 2011 y anteriores) volvió a demostrar por qué la gimnasia artística es mucho más que un deporte: es esfuerzo, constancia, disciplina y, sobre todo, pasión. En esta jornada, las gimnastas que subieron a los aparatos lo hicieron cargadas de ilusión, con rutinas que reflejaron todo el trabajo que hay detrás de horas de entrenamientos semanales.
Para entrenadoras, familias y las propias gimnastas, esta categoría se ha convertido en un escaparate de futuro. No se trata solo de ver resultados, sino de valorar la progresión técnica, la capacidad de concentración y la manera en que cada niña y joven se crece frente a los retos. Desde gimnasiaartistica.es queremos ofrecer una crónica cercana y completa, recogiendo tanto la clasificación general como la de cada aparato, para no dejar escapar ningún detalle de una competición que quedará en la memoria de todas.
Clasificación general: regularidad y constancia como claves
En la clasificación general, el oro fue para Laura Pastor del GyMarex Puertapalma. Su participación fue un ejemplo de regularidad: sólida en todos los aparatos, con un dominio especial en salto y suelo, consiguió encadenar una actuación sin fisuras que la llevó directa al primer puesto. Su puntuación total de 43,650 marcó la diferencia, especialmente gracias a un suelo vibrante que se coronó con la nota más alta de la competición (12,150).
La segunda plaza fue para Daura Iraya Rodríguez, del Isla de Lanzarote, que brilló con una puntuación muy cercana (43,400). Su técnica limpia y la seguridad que transmitió en sus ejercicios la convirtieron en una rival difícil de batir. El bronce quedó en manos de Julia Almela, del Gimnàstica Artística Porqueres, con 42,450 puntos. Su temple en barra y su capacidad artística en suelo conquistaron al jurado y al público.
Dentro del top ten, los nombres se repitieron en varias clasificaciones parciales, lo que demuestra la igualdad y el alto nivel de este grupo: Celia Lacal (Gym-Val), Salsabil El Harrak (CG Mataró), Marta Guerrero (Malaca), Candela Pomares (C.G. Alicante), Berta Fontan (Gracia GC), Jana García (CG Esparreguera) y Natalia Andreu (Gym-Val). Cada una aportó un estilo propio, consolidando una tabla general que reflejó tanto la competitividad como la riqueza técnica de la categoría
Salto: la fuerza como carta de presentación
El salto es uno de los aparatos que más emoción despierta entre el público, por la velocidad, la potencia y la precisión que exige. Aquí, Laura Pastor volvió a brillar con un ejercicio muy bien ejecutado que le dio la primera posición con 12,150 puntos.
La segunda plaza fue para Elia Páramo (Deportiva de Burgos), que con 12,050 demostró una potencia extraordinaria y un vuelo impecable. Cerró el podio la siempre constante Daura Iraya Rodríguez, con 11,950 puntos.
El top ten de salto estuvo muy ajustado: Candela Pomares quedó cuarta con 11,800, empatada con Andrea Martín (Arabatxo), ambas con ejecuciones limpias y gran altura en sus saltos. También destacaron Paloma Barturen (Tres Cantos), Lucía Nicole Saavedra (San Blas), Megan Macián (Gym-Val), Elena Rodríguez (Les Moreres) y Daniela González (Malaca), todas entre los 11,650 y 11,750 puntos. Una clasificación que deja claro que la potencia es una de las grandes bazas de esta generación.
Asimétricas: técnica y fluidez en cada transición
Las barras asimétricas fueron un verdadero reto para las gimnastas, que tuvieron que combinar fuerza, coordinación y elegancia en cada transición. El oro fue para Celia Lacal (Gym-Val), con 11,150 puntos, gracias a un ejercicio sólido y muy bien enlazado.
La segunda plaza la ocupó Daniela González (Malaca), con 10,900 puntos, que supo recuperar una buena línea técnica tras un inicio exigente. El bronce fue para Valeria García (Abrera GC), con 10,650, que convenció por su seguridad y limpieza.
El top ten de asimétricas incluyó también a Jana García (Esparreguera), Aina Domenech (Gracia GC), Maria Tarruella (CG Barcelona), Elsa Retamero (Malaca), Daura Iraya Rodríguez (Isla de Lanzarote), Marta Guerrero (Malaca) y Noa Oviedo (C.G. Alicante). Todas ellas aportaron ejercicios en los que los pequeños detalles —como la colocación de manos o la fluidez en los giros— marcaron la diferencia.

Barra de equilibrio: precisión y temple ante la dificultad
La barra volvió a poner a prueba la concentración de las gimnastas. La primera posición fue para Salsabil El Harrak (CG Mataró), con 10,950 puntos, tras un ejercicio elegante y seguro que transmitió gran confianza.
La segunda plaza fue para Andrea Sofía Rodríguez (CG Barcelona), con 10,900 puntos, mientras que el bronce lo ocupó Candela Pomares (C.G. Alicante), que una vez más demostró su versatilidad.
También brillaron en el top ten Marta Guerrero (Malaca) y Celia Lacal (Gym-Val), empatadas en la cuarta y quinta plaza, junto a gimnastas que defendieron con temple sus rutinas: Sara López (Gimnàstic Palma), Daura Iraya Rodríguez, Afra Pi (Salt GC) y Alessandra Maria Scavroni (Arafo-Tenerife). Una clasificación que mostró la capacidad de superación de cada participante en un aparato tan exigente como bello.
Suelo: expresión artística y emoción en cada música
El broche final de la jornada llegó con el suelo, el aparato más artístico y expresivo. Aquí se vivieron momentos realmente emocionantes. El oro fue compartido por Salsabil El Harrak (CG Mataró) y Laura Pastor (GyMarex Puertapalma), ambas con 11,600 puntos. Sus coreografías cautivaron tanto por la técnica como por la interpretación musical.
El tercer puesto fue para Aina Esteve (AEG Olot), con 11,450 puntos, que desplegó energía y elegancia a partes iguales.
El top diez lo completaron Emma Iglesias (RGCC Covadonga) y Ane González de Betolaza (Arabatxo), con rutinas dinámicas y expresivas. También estuvieron en la parte alta de la tabla Berta Fontan (Gracia GC), Martina Franco (La Salle Gracia), Julia Almela (Porqueres), Candela Pomares y Paloma Barturen (Tres Cantos).
El suelo volvió a recordarnos que la gimnasia es tanto técnica como emoción, y que el arte de transmitir es una de las grandes fortalezas de esta categoría.
La competición de Base 7 (2011 y anteriores) fue un reflejo perfecto del trabajo de clubes, entrenadoras, familias y gimnastas. El nivel demostrado en cada aparato confirma que el futuro de la gimnasia artística está en buenas manos, y que el deporte base sigue creciendo con fuerza.

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